
¿Estás pensando en llevar tu negocio a nuevos mercados internacionales? ¡Estupendo! El primer paso es definir con claridad qué estrategia de marketing internacional vas a seguir para lograrlo.
Si aún no lo tienes claro, no te preocupes. Vamos a explicar, de forma sencilla, algunas de las principales estrategias de entrada a los mercados internacionales que conviene tener en cuenta. Incluso si ya tienes algunas ideas, no está de más explorar otras opciones para confirmar que estás afrontando el reto de la mejor manera posible.
Para empezar, haremos un breve repaso de qué son las estrategias de entrada en los mercados internacionales y de los factores que pueden influir en la elección de los países o regiones a los que expandirte. Luego, una vez aclarados estos aspectos, analizaremos 9 estrategias contrastadas de entrada en mercados internacionales, junto con sus principales ventajas y desventajas para una empresa global en expansión como la tuya.
Las estrategias de entrada en los mercados internacionales son los distintos métodos que utilizan las empresas para introducirse en mercados de otros países y aprovechar las oportunidades del comercio internacional. Una empresa puede decidir expandirse a nivel internacional por motivos como, por ejemplo:
Entrar en un mercado extranjero puede, por tanto, aportar importantes ventajas competitivas a las empresas. Sin embargo, para aprovecharlas de verdad, es fundamental elegir los mercados internacionales que mejor se adapten a sus circunstancias, objetivos y recursos.
Estos son algunos de los factores que debes tener en cuenta cuando selecciones los mercados internacionales para tu empresa:
Incluso puedes echar un vistazo a cómo decidimos entrar en nuevos mercados con nuestra propia herramienta:
Por último, pero no menos importante, tendrás que decidir cómo vas a entrar en el mercado internacional, un aspecto clave que veremos a continuación.
Veamos ahora 9 estrategias de entrada en mercados internacionales que ya han demostrado su eficacia. Además, repasaremos sus principales ventajas y desventajas, así como los aspectos que conviene tener en cuenta al elegir la estrategia más adecuada según tus mercados objetivo, los recursos de los que dispones y tus objetivos empresariales.
La exportación directa es el proceso de vender productos o servicios directamente a clientes de un país extranjero, a menudo a través de distribuidores o agentes locales.
En 2021, por ejemplo, la multinacional automovilística alemana BMW Group exportó casi 260.000 vehículos producidos en su planta de Carolina del Sur, en Estados Unidos. La empresa internacional exportó estos vehículos a unos 120 países, entre ellos China, Alemania, Corea del Sur, Canadá y Gran Bretaña.
Exportar directamente tus productos al extranjero te proporciona un mayor control sobre el marketing y las ventas, ya que gestionarás todo el proceso de venta. Por ejemplo, puedes dictar exactamente cómo se comercializan tus productos y cuál es su precio en los mercados de destino. Tu empresa también recibirá y gestionará directamente las solicitudes de atención al cliente.
En consecuencia, puedes fomentar una imagen de la marca y un nivel de calidad del producto coherentes, independientemente del lugar del mundo donde se encuentren tus clientes.
La interacción cercana entre tu empresa y los clientes te permite, además, conocer mejor cómo el mercado extranjero recibe tus productos. Con esta información, puedes ajustar tu oferta a las preferencias reales de tus clientes y, así, aumentar las ventas.
Puesto que vas a entrar por tu cuenta en un mercado internacional, también tendrás que gestionar tus operaciones en el extranjero. Por ejemplo, puede que tengas que realizar tu propio estudio de mercado sobre las preferencias de tus clientes objetivo, y crear y mantener tus canales de distribución.
Estas tareas pueden requerir muchos recursos y resultar complejas, sobre todo si no conoces el mercado local ni el entorno empresarial.
Si eliges la vía de conceder licencias, otorgarás a una empresa local el derecho a utilizar o vender tu propiedad intelectual a cambio de unos honorarios (también conocidos como regalías). Dicha propiedad intelectual podría incluir el logotipo de tu empresa o patentes de tus inventos propios.
Por ejemplo, la multinacional suiza de alimentación y bebidas Nestlé firmó en 2018 un acuerdo de licencia con la cadena de cafeterías estadounidense Starbucks que otorgaba a Nestlé derechos perpetuos para comercializar los productos de Starbucks en todo el mundo.
Al conceder una licencia de tu propiedad intelectual, te asocias con una empresa que ya conoce la dinámica del mercado, las normativas gubernamentales y los canales de distribución pertinentes, y, por lo tanto, puede navegar por todo ello con facilidad. Esta empresa también se encargará de todas las operaciones relevantes de marketing, ventas y atención al cliente.
Todo esto hará que tu entrada en el nuevo mercado sea menos costosa y conlleve menos riesgos.
Sin embargo, al delegar las ventas a un licenciatario externo, puedes tener menos control sobre cómo se venden tus productos en el mercado internacional. Incluso la reputación de tu marca podría verse perjudicada si el licenciatario suministra productos de calidad inferior o presta un servicio deficiente.
Ser licenciante también puede obstaculizar tu capacidad de integrarte plenamente en el mercado extranjero a largo plazo, ya que dependes de un tercero para que sea el embajador de tu marca allí.
En un joint venture o empresa conjunta, dos o más empresas colaboran para conseguir un resultado, como ayudar a una de ellas a entrar en un nuevo mercado. Las empresas compartirán no solo los riesgos de la empresa conjunta, sino también las recompensas.
Si eres un turista chino, te alegrará saber que puedes disfrutar de promociones exclusivas en los hoteles Marriott de todo el mundo a través de la plataforma de viajes Fliggy. Estas ventajas fueron posibles gracias a la creación de una empresa conjunta en 2017 entre la multinacional tecnológica china Alibaba (propietaria de Fliggy) y la multinacional hotelera estadounidense Marriott International, que ha ayudado a Marriott a penetrar en el mercado chino.
Las empresas conjuntas ofrecen a las entidades extranjeras la oportunidad de acceder a los conocimientos y recursos locales de la empresa con la que se asocian, y así iniciar su entrada en el mercado extranjero.
Además, al poner en común sus recursos, las empresas combinan sus conocimientos tecnológicos, capacidades de producción, recursos financieros y otros puntos fuertes para dotar a la empresa conjunta de las mayores posibilidades de éxito.
Pueden surgir problemas de comunicación si las empresas no están de acuerdo con sus respectivas obligaciones. Si no se toman medidas, estos conflictos pueden hacer que la asociación se deteriore y termine antes de tiempo.
Por eso, como en cualquier otra colaboración, las empresas que se asocian deben definir claramente los términos de su colaboración desde el principio para alinear sus objetivos y expectativas.
Si entras en los mercados internacionales mediante el modelo de franquicia, invitarás a las empresas de tu mercado objetivo (denominadas “franquiciados”) a explotar tu modelo de negocio bajo tu marca a cambio de unos cánones de franquicia. Estos cánones pueden incluir una licencia de uso de tus marcas y una participación en los ingresos del franquiciado.
Subway es un ejemplo clásico de franquicia en funcionamiento. El restaurante americano de sándwiches se ha convertido en un nombre mundialmente conocido gracias a la apertura de franquicias en todo el mundo con distintos formatos, como restaurantes independientes, establecimientos drive-thru y tiendas online.
La franquicia podría ofrecer a tu empresa un método de bajo riesgo para lograr una rápida expansión en el mercado. Esto se debe a que los franquiciados invertirán su propio capital para establecer y explotar las filiales locales de tu empresa. También asumen la mayor parte de los costes y riesgos.
Al mismo tiempo, los franquiciados estarán obligados a seguir los procedimientos operativos, sistemas y procesos de formación que hayas establecido en el acuerdo de franquicia. Por tanto, puedes tener la seguridad de que habrá coherencia en la calidad del producto, la imagen de la marca y la experiencia que ofrezcan a los clientes.
Cuidado con aceptar demasiados franquiciados en distintos mercados y ubicaciones a la vez. Si te expandes demasiado rápido, podrías sobresaturar el mercado con tus ofertas y diluir el valor de tu marca.
Además, tus franquiciados podrían acabar compitiendo entre sí por los ingresos, lo que provocaría el cierre prematuro de tus tiendas franquiciadas si estos tuvieran dificultades para obtener beneficios.
En lugar de intentar entrar en un nuevo mercado desde cero, puede merecer la pena comprar una empresa existente y cambiarle el nombre por el tuyo. Así funciona la estrategia de entrada que consiste en comprar una empresa.
Hay dos formas de realizar la inversión extranjera directa (IED) en la empresa objetivo. Una opción es la fusión, en la que tu empresa se une a otra para crear una nueva entidad. La otra es la adquisición, en la que tu empresa pasa a controlar por completo a la otra compañía.
Pensemos en el caso de la multinacional holandesa de reparto de comida a domicilio Just Eat Takeaway.com, que se hizo con la plataforma estadounidense de pedidos y reparto de comida GrubHub. Es un ejemplo de adquisición empresarial, en el que Just Eat Takeaway.com compró el 100 % de las acciones de GrubHub en su intento de entrar en el mercado de reparto de comida online en los Estados Unidos.
Al comprar una empresa en tu mercado objetivo, disfrutas de una presencia inmediata en él y tienes acceso a sus clientes existentes. Por tanto, te ahorras el largo proceso de establecer las operaciones y crear una base de clientes.
Y si la empresa que has comprado es un competidor, habrás eliminado a uno de tus posibles rivales. En consecuencia, refuerzas tu cuota de mercado y otorgas a tu empresa mayores probabilidades de éxito.
Comprar una empresa no es tan sencillo como desembolsar dinero o comprar acciones. También está el reto de integrar la empresa adquirida con la tuya. Según lo distintos que sean los estilos de gestión, las culturas corporativas y los procesos operativos de ambas organizaciones, esta integración puede resultar más compleja, lenta y costosa de lo previsto.
También deberás realizar un estudio exhaustivo del coste real de la fusión o adquisición. Una valoración imprecisa puede llevarte a pagar un precio excesivo por la empresa y obligarte a destinar muchos más recursos de los previstos para que la inversión resulte rentable, si es que llega a serlo.
En una asociación, estableces una alianza estratégica con una empresa local para impulsar conjuntamente vuestros objetivos empresariales. Por ejemplo, puedes aprovechar los contactos y la cartera de clientes de tu socio local para ampliar tu presencia en el mercado, mientras que ese socio busca hacer lo mismo en tu país de origen.
Las asociaciones se diferencian de las joint ventures en que suelen tener un carácter más estable y a largo plazo, mientras que las joint ventures suelen ser colaboraciones más breves y de alcance más limitado.
Un ejemplo de asociación actual es la alianza estratégica que McLarens, un proveedor mundial de seguros, formó con la empresa egipcia de peritación de siniestros Egypt Global Adjusters. Como resultado de la asociación, Egypt Global Adjusters se convirtió en la filial exclusiva de McLarens en Egipto para ayudar a McLarens a ofrecer cobertura de seguros a clientes de todo el país.
Las asociaciones ofrecen a las empresas la oportunidad de intercambiar sus conocimientos, experiencia y recursos, y facilitar así la entrada de uno de los socios en el mercado local (si éste es el objetivo previsto de la asociación). También se reducen los riesgos, ya que los socios los compartirán.
Puesto que trabajarás estrechamente con tu socio tras firmar el acuerdo de asociación, resulta fundamental elegir a alguien que comparta una visión y un estilo de trabajo afines. Las discrepancias en los objetivos o en la cultura corporativa pueden reducir notablemente la eficacia y la productividad de la colaboración.
Tu relación con el socio local puede incluso deteriorarse hasta el punto de que tengas que poner fin a la asociación antes de haber conseguido una posición sólida en el mercado objetivo.
Realizar una inversión greenfield implica establecer operaciones en el mercado objetivo desde cero, o lo que es lo mismo, adentrarse en un nuevo terreno de oportunidades. Por lo general, este tipo de operaciones se lleva a cabo mediante la creación de una nueva filial perteneciente a la empresa matriz
Para hacer frente a la creciente demanda de obleas de silicio, el fabricante alemán de obleas Siltronic anunció en 2021 su decisión de realizar una inversión greenfield en su sede de Singapur, es decir, construir allí una segunda planta de fabricación de obleas de 300 mm.
Al supervisar directamente las operaciones de tu inversión greenfield, tendrás un control total sobre todos sus aspectos, desde la producción y el marketing hasta la distribución y la gestión de la calidad de tu filial.
Además, podrás adaptar tus productos y servicios a las necesidades locales con mayor rapidez y flexibilidad, sin depender de la aprobación previa de un socio comercial, lo que agiliza notablemente el proceso.
Las inversiones greenfield suelen ser más arriesgadas y conllevan costes iniciales más elevados, dado que tendrás que realizarlas por tu cuenta. Prepárate para desembolsar un capital inicial considerable y para navegar por las normativas legales aplicables para poner en marcha tus instalaciones.
Y puesto que estás empezando desde cero en el nuevo mercado, el tiempo de espera para ver los frutos de tu trabajo podría ser considerable, dependiendo de cuánto tardes en poner en marcha tus operaciones.
Un proyecto llave en mano consiste en contratar a una empresa local para que construya y ponga en marcha una instalación completa en tu nombre. Una vez finalizada, la empresa te la entrega totalmente operativa, lista para su uso inmediato; de ahí proviene el nombre “proyecto llave en mano”.
Un buen ejemplo es la empresa petrolera saudí Saudi Aramco, que contrató a la compañía estadounidense-irlandesa de servicios petrolíferos Weatherford International para prestar servicios de perforación e intervención. En este proyecto llave en mano, Weatherford asumía la planificación y ejecución completas de las operaciones en nombre de Saudi Aramco, con el compromiso de entregar 45 pozos operativos al año.
Como el contratista asume la responsabilidad de todo el proyecto llave en mano, incluida la planificación, la construcción y el cumplimiento de la normativa, la empresa que encarga el proyecto corre menos riesgos que si tuviera que realizar todas esas operaciones por sí misma.
La empresa encargada también puede aprovechar los conocimientos del contratista local sobre la normativa y las prácticas empresariales locales para agilizar el proceso de creación de la empresa y facilitar su entrada en el mercado.
El éxito de un proyecto llave en mano depende en gran medida del rendimiento del contratista local. Si el contratista no cumple con las expectativas o finalmente es incapaz de completar el proyecto, la entrada de tu empresa en el mercado local podría retrasarse considerablemente.
Además, si el trabajo del contratista consiste simplemente en construir la instalación, el trabajo real de gestionarla recaerá en tu empresa, lo que significa que tendrás que maniobrar por tu cuenta en el entorno empresarial local.
Si alguna vez has llevado a alguien a caballito, conocerás la sensación de que una persona vaya a lomos de otra para llegar a un destino con menos esfuerzo. Y el concepto también funciona de forma similar en el mundo empresarial: tu empresa utiliza los canales de distribución o los recursos existentes de una empresa local para entrar en el mercado objetivo, a menudo mediante un acuerdo de asociación o una empresa conjunta.
Por ejemplo, el operador de telecomunicaciones móviles Lebara, con sede en Londres, utilizó la red de telefonía móvil del operador saudí Mobily para lanzar un servicio de telecomunicaciones en Arabia Saudí.
Dicha asociación no solo ayudó a Lebara a entrar en el mercado saudí, sino que Mobily también se benefició de ganar cuota de mercado “en un segmento en el que no era tan fuerte”.
Si utilizas los recursos de una empresa local, puedes aprovechar su infraestructura y experiencia existentes para acelerar tu entrada en el nuevo mercado. Tus costes de entrada también serán más bajos, ya que te ahorrarás tener que adquirir por tu cuenta la infraestructura o los conocimientos necesarios.
Aparte de eso, tu empresa puede aprovechar los canales de distribución, la base de clientes y las relaciones comerciales establecidas por el socio para penetrar más rápidamente en el mercado.
Prepárate para depender en gran medida del socio en el que te apoyas, ya que tendrá mucho que decir sobre cómo entras en el mercado (incluidos los recursos que tendrás a tu disposición). Esta dependencia podría obstaculizar seriamente tu entrada en el mercado si las visiones de ambas empresas respecto de la asociación no están alineadas.
Tu socio también puede perjudicar involuntariamente a tu empresa si insiste en distribuir tus productos de un modo que entre en conflicto con la imagen de tu marca, lo que provocaría una mala percepción de tu empresa por parte de los clientes.
De entre las nueve estrategias de entrada en mercados internacionales presentadas, piensa en cuál se ajusta mejor a tu empresa según tus necesidades, objetivos y las características del mercado al que deseas acceder. ¡Incluso podrías combinar varias para aprovechar sus ventajas complementarias!
Un estudio de 140 pequeñas y medianas empresas australianas descubrió que muchas de las empresas encuestadas utilizaban más de una estrategia para entrar en los mercados extranjeros, ya fuera la exportación directa a través de distribuidores, la inversión extranjera directa u otra estrategia.
Independientemente de la estrategia (o estrategias) de entrada en los mercados internacionales que hayas decidido utilizar, tendrás que localizar tus ofertas para atraer a los clientes internacionales.

La localización es el proceso de adaptar tus mensajes, productos y servicios a las preferencias locales del mercado de destino. Es un paso vital para ayudar a que tu negocio conecte con tu público, de modo que este tenga una mayor predisposición a comprar tus productos o servicios.

Entre los aspectos de las operaciones de tu empresa que pueden requerir la localización se incluyen los siguientes:
Lanzarse al extranjero no es una tarea fácil, pero utilizar la estrategia de entrada adecuada en los mercados internacionales para tu empresa puede facilitar el proceso. La localización de tus ofertas también puede ayudarte a generar confianza entre los clientes y aumentar las ventas en tus nuevos mercados. Para lograrlo, es fundamental invertir en las herramientas adecuadas que agilicen el proceso de localización y te permitan ofrecer tus productos o servicios de forma rápida y eficiente.
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